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Crónica de Visita a Australia en tres actos

CRONICA Nro. 1:

TITULO: Un bejumero en Australia (2 de enero 2003)

Para empezar les tengo una nueva noticia. Esto por aquí esta extremadamente normal.

Los kñMdrs de los americanos no se plegaron al paro. Primero, no vi colas para echar gasolina. Y segundo, todos los wendys del mundo están abiertos y venden las cocacolas libremente.

Uds. Dirán… bueno… y donde anda este krajo?

Esa es la otra noticia. Estoy a punto de poner el primer bejumero en Australia. Una vaina más grande para la historia que cuando ganó el primer negro – Fermín- La alcaldía de Caracas. Para tener idea de las dimensiones de esta conquista, bástese imaginar que este 31 de diciembre, va a ser mi primer año nuevo, fuera de Bejuma, sin mi mamá, sin mis mujeres….

Salimos en un armatoste de Maiquetía que parecía el kmastrón. Y dando tumbos de nube en nube, a trompicones terminamos en Dallas. (No el de Chacaito, porsiaca). Cinco horas de bamboleo y ladilla, con el countdown encima de “solo nos faltan tres horas para Los Angeles y catorce para Sydney” …Y aquel letargo pesado y pegostoso. NO llevo ni el 10% y ya me están pegando ganas de bañarme.

En este punto es donde compruebo la negligencia del gobierno americano quien irresponsablemente, tiene todo los negocios abiertos. O sea, que desde Chacaito hasta Dallas, el paro ha sido un fracaso. Anoto para mi interior (es decir, para mi mismo) que debo enviarle un imeil a Los dos ortegas los dos fernandez y los dos carlos, a ver si le hacemos un cacerolazo bien contundente y los invitamos a que se plieguen. No One step back ¡¡¡. Bush Bushito…. Pls tighten your assito.. Collin musiú, apriétalo you too… comienzo a practicar mis consignas.

Nos montamos en un camastrón un poco mejor, y llegamos a elei. Que asi llaman aquí a Los Angeles. Tres horas más de maní con cou y vuelta a agarrar las maletas. Ya no hay eso de que se la monto aquí en Maiquetía y uds., recogen su vaina allá en Sydney… No. Ahora, producto del 11 de septiembre, te bajan las maletas, te registran los calzoncillos, te chequean las medias y te tocan las bolas. Es increíble el grado de avance que tiene esta gente. Me imagino hasta los cacerolazos ordenados por tonos y marcas de vasijas.

En Elei (se acuerdan que es no?) ya nos relajamos un poco mas, porque nos da tiempo de ir a un baño mas grande. Nos atiende una gordita de la línea aérea australiana Qantas y le pregunto si a los ausies ( Asi se llaman los australianos cariñosamente) cantan mucho. Porque nosotros le pusimos Viasa a la nuestra por lo gasolineros que somos.

Aquí el registro es mas intenso. NO quedó pelo sin rizar. Y además, a mi maleta, la re-ordenaron siguiendo el estándar australiano. Es decir, totalmente al revés de cómo (humildemente) había configurado mi equipaje. De paso, el bolso de mano (es decir, ese bolso, que uno lleva cargado de vainas en el hombro, que tienen la particularidad físico-cuántica de sufrir de peso progresivo) lo hacen pasar por túneles násicos, de manera que el tipo de visor, se reía irónicamente del archivo excel con las ventas programadas del 2003 de Idea21 que mandó Norbert.… Y es que esos krajos lo ven todo. Solo espero que no sean chismosos.

Una botella de whitelabel aparece como por encanto, y comenzamos nuestro propio countdown hasta las 12 de la noche. Pero ojo… DEL HORARIO DE Venezuela..porque si nos ponemos a esperar a estos gringos, la vaina no llega nunca, porque a medida que vamos avanzando, van atrasando las horas.. ME pregunto cual será la verdadera edad de ese poco de viejitas que pueblan este aeropuerto.

Aquí el nivel se pone de lagrimita, suspiro y colirio. Nos ponemos a Qantar ( si vamos a Australia lo mejor que podemos hacer es intentar comunicarnos) y cerca de las doce (las nuestras) arrancamos con un aguinaldo que fuimos alargando y repitiendo para calzarlos con los segundos. NO cantamos ”Faltan CINCO pa las Doce”, porque en realidad, NO nos las sabemos y nos dio miedo. No sabemos si esa manía de atrasar las horas, pueda llegar a la sensibilidad de los minutos y nos agarre carnaval esperando el año nuevo.

Brindamos como corresponde a un buen venezolano que se quiera, y cantamos el Te quiero. Los gringos nos miraban, con cara de …. Coño, como que hay otra manera de vivir la vida… y ensayaban sonrisas. EN medio de aquel despelote, quedó un gringo de edad media, insertado en su mesa, leyendo un libro y el krajo ni se inmutaba. NO sacaba la cabeza del libro. Al parecer, si queremos conquistar a este país, e incorporarlos a los cacerolazos vamos a tener que trabajar fuerte. O comprarnos todos ese libro.

Finalmente, nos montan en un avion de verdad. UN 747 de esos que nos montábamos nosotros cuando fuimos en las giras de la Qsib. Ah…¡ que nostalgia. Pero el avión, va hasta el Qlo. Y creo, que por ser nosotros los aborígenes, nos ubicaron según el estandar australiano, es decir, totalmente alrevés de cómo queríamos nosotros. Intentamos imponer nuestra sensatez, pero la sobrecargo dijo: Ni un puesto más¡¡. Asi que al final, terminé entre una aussi con un krajita que derramada galletas, (les llevo de souvenir a mis hijas), mi asiento donde solo cabía una nalga, un krajote del grupo, el doble de ancho que yo al lado, y catorce horas enfrente de entendimiento. Lástima que no me traje mi pelota de futbolito, porque parece ser la única manera de cómo vamos a entendernos.

Si yo fuera estratega, analizaría en serio, el proceso de toma de posesión del separador que queda entre los dos asientos. Yo me he leído todos los libros que se ha leído Chávez (Tampoco es que son muchos) especialmente el del Arte de la Guerra y les juro, que allí no explican nada, de cómo ir progresivamente desplazando el brazo de tu vecino, hasta que te queden los codos asentados, como corresponde a un bejumero aristócrata.

Ahora mismo, me encuentro tratando de escribirles esta crónica, y es un peo para poner los acentos.

La Schola ha sido invitada este año, para abrir el festival de Verano de Sydney con la Pasión de Golijov. Llegaremos a Sydney uno de estos meses, y abrimos en el Opera House el Festival. Para los que conocen Australia, enfrente del puente gigantesco, hay una cacita como caracol enconchado, que sale en todas las fotos. Bueno, esa es.

EN cuanto tenga mas detalles, les contaré.

Hasta ahora, seguimos embutidos en nuestro 747, ya hemos triplicado nuestra ración de maní, hemos cabeceado, caminado el avión, y solo nos faltan siete horas. Pero todo está excesivamente normal.

Saludos,

JSEQ

Asunto: AUSTRALIAN Nr. 2 - El encuentro con Sidney Opera House (5 enero 2003)

Las catorce horas del Avión fueron arrechas y duraron como tres días. YA comienzo a sospechar que si salgo de Caracas, tendré que acostumbrarme a los relojes de donde estoy, porque en cada lado las horas parecen diferentes. Y es tan inusual esto de los horarios, que si Uds. abren este correo dentro de las quince horas siguientes desde cuando proceso el envío, estarán leyendo un correo del futuro.

El encuentro con Sydney ha sido exuberante. Un clima fresco con brisa, un cielo pulcro y azul, y un mar generoso y abundante, coronan un Sydney lleno de gente feliz y orgullosa de su ciudad. Por todas partes donde vamos se esmeran en hacernos sentir cómodos. El sol, es un poco agresivo e hipócrita, porque broncea sin aviso.

Hemos llegado finalmente al Sydney Opera house, un edificio avasallante de tres hermosas salas gigantescas, en cuyo subterráneo pululan cientos de personas mezclados de diferentes ambientes.... Nos asignan una sala para vocalización del coro, exactamente frente al mar, hasta que nos conducen a la Gran Sala central, donde será nuestro concierto.

Allí están las tres tarimas de los tres coros, justo debajo de una gran bóveda iluminada, quien viene a ser la vela más alta y gigantesca, de ese velero que simula ser el Opera House. Hemos llegado.

Para ellos, el milagro es haber atendido su invitación. Están agradecidos de que estemos aquí. Para nosotros, el milagro es haber podido dejar nuestras voces, flotando en el mismo sitio de tantos y miles artistas del mundo.

Esta gran sala alberga en sus momentos totales a 2400 espectadores. Pero se ha cerrado el área que queda detrás del escenario, por el tipo de evento que es el nuestro. Así que solo serán 2000 puestos. Antes del concierto nos enteraremos que están totalmente vendidos.

El primer día de ensayo es completo. Todo el día con intermedios menores y seguimos ensayando. María siempre lo hace, porque en cada concierto nuevo, se deben agregar músicos locales. Y enseñarle la obra, con sus variaciones permanentes, suele ser un trabajo complicado. Bravo por la Generala Guinand.

Ya en nuestro uniforme blanco y púrpura, nos enteramos que la sala está totalmente abarrotada. Al salir al escenario, se ven pocas sillas vacías que se ocupan muy rápidamente. La sala permanece iluminada y la disposición ovalada del público en toda la sala, conduce a los coros laterales, a tener audiencia en la espalda. A pocos metros.

El primer concierto demuestra que la obra está madurada. En esta oportunidad, la solista es Biela Da Costa, que sustituye a Luciana Sousa. Pero seguimos con el mismo grupo de músicos. Los percusionistas, talentosos y trabajadores, Samia que viene desde Grecia, Gonzalo Grau, David Peña, Aquiles Baez... la vigilante Ana María al lado del sonido y la iluminación, y nuestra corte de solistas ... Julio, Victor, Gioconda, Las panchas, etc... todos motivados, emocionados y absolutamente tocados por la incertidumbre, la disposición y la motivación a que todo salga bien.

Salimos a escena, y lo que podemos atisbar es un millón de ojos ansiosos y expectantes. Que se van convirtiendo en incrédulos y sonrientes.

El sonido es excelente y la potencia del coro, llena fácilmente la sala. Y así vamos pasando la audiencia de atónita a sorprendida. De silenciosa a oscilante. La gente baila, sonríe, se sorprende, se calla, se mueve, suspira, y se vuelve a callar.

El planísimo del kadish apunta al final de la obra. Pero ya hemos logrado el ambiente de pasión que significa la muerte de Cristo. Nadie respira.

Termina la obra, se han opacado las luces del escenario hacia un azul mortuorio. María respira. Nosotros esperamos los aplausos. Nada pasa. Nadie aplaude. Todo es silencio.

No sabemos si es que NO les gustó ó es que no saben que terminamos. Se aclara el escenario y revientan los aplausos.

La ovación es total.

Los solistas desfilan y se notan las preferencias del público hacia Biela y a Samia. María es recibida atronadamente por aplausos y patadas al piso.

Siguen aplaudiendo y vuelven a salir los protagonistas.

Se ha cumplido el milagro. Y nuestro sueño.

JSEQ

TERCERA Y ULTIMA CRONICA

Asunto: AUSTRALIA: Fin de la Jornada (9 enero 2003)

Bueno.. para los interesados ya llegué. Sin Qlo, pero llegué. Con el pequeño detalle que desayuné dos veces, almorcé dos veces, llegué a los Ángeles antes de haber salido de Australia. Pero nada importante. El 8 de enero pasará a ser para mi, el día más largo del mundo porque duró como 36 horas.

42 horas después de salir de Sydney arribamos a la patria de Chávez y su soberano, donde desgraciadamente parece que no entramos. Todo chévere, todo bonito por allá, pero aquí estoy.

Les cuento.

No sé el detalle de las críticas de prensa. María nos leyó algo previo a un concierto con cantidad de alabanzas que no cabrían en una de esas crónicas cortitas que me gusta enviarles. En cuanto tenga ordenado los enlaces a los respectivos sites se los haré llegar. Pero deben saber que aquellos conciertos dejaron a la audiencia con el respiro a flor de piel. Y los dos conciertos finales ( en realidad los tres conciertos) totalmente abarrotados. Hubo venezolanos que se quedaron sin verla, porque las entradas estaban totalmente agotadas.

Afuera, ya terminados cada concierto, solíamos encontrarnos a personas que nos querían decir personalmente lo espectacular del concierto. Yo me conseguí a tres viejitas austriacas (una vive en Australia y las otras dos en Nueva Delhi) que nos pedían especialmente que debíamos ir a presentar esta obra en Viena y en Salzburgo. Les agradecí altamente el elogio y no les dije nada de bajarse de la mula, porque no estoy autorizado por la Generala, y además no lo he traducido al inglés aussie. Me imaginé que debe ser algo así como: B´jate del canguro…. Ó “Lánzame el bumerang completo”…. Pero temían confundirlas con eso de “lánzame el bumerang” y les diera por lanzarme las pantaletas.

De viejitas No…¡¡¡

De cada concierto salíamos acelerados y dejando una estela atrás de alegría, energía y disciplina. Se que algunos no creerán lo de “disciplina” pero a esos mismos algunos les tengo que decir que deberían conocer a la Generala. El segundo concierto estuvo precedido por la angustia adicional de Samia nuestra solista estrella con algún dolor que no le permitía cantar… pero unos segundos antes de su parte, se presentó a escenario y cantó como nunca. Total que no sabíamos si desearle que se curara, ó que se quedará con el dolor hasta el tercer día.

Julio se botó en todos los conciertos y fue especialmente mencionado en la prensa local. El es bueno cantando, lo único es que es pichirre….. No quiso ni llamar a Nancy para no gastar ni medio.

Venezolanos nos conseguimos varias veces. Una gocha escapista de San Cristóbal, con pasantías en Los Ángeles, Japón y finalmente Sydney donde es feliz y cuaimatiza a un australiano que la adora. Una pareja de Puerto Ordaz, que salió pelando de Guayana hace cuatro años y se acaban de comprar su casa = se quedan. Un enviado de la ONU a Australia, venezolano feliz de tenernos allá y dejarles un poco de felicidad de nuestra patria. Todos ellos, añorando nuestra tierra, a pesar Chávez.

Y muchos hipnotizados por la pasión, por el coro, por María, por los solistas, en el éxtasis que La Pasión produce. Que energía tiene ese coro, los comentarios. Se ve que les gusta lo que hacen.

Un país de ensueño, limpio y de buen vivir. Pareciera que deberíamos mudarnos. O más bien, que deberíamos luchar para tener un país como ese.

Porque tenemos las mismas herramientas y potenciales que ellos tienen. Y porque además podemos construirlo mejor, evadiendo sus pocos errores.

Nunca dejé de pensar en que quería estar aquí, en Caracas. Y nunca dejo de pensar en cómo podemos hacerlo mejor en nuestra patria.

Pero eso, es probablemente, motivo de otra crónica. Ó de un libro. Como construir un mejor país, tomando lo mejor de los mejores y replicando aquí.

Para que no tengamos un pueblo hambriento. Un pueblo que nadie enseñó a trabajar y no sabe que su vida sería mejor, si al menos accidentalmente, hubiesen podido pasar algunos meses en un coro y cantar en equipo.

Pero eso es también, probablemente, motivo para otra crónica.

Nos seguiremos viendo.

JSEQ

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